por Lola Luna/ Profesora titular de Historia de América. Universidad de Barcelona
1. La historia feminista del género y el postestructuralismo
En la investigación feminista se están adoptando posturas eclécticas para no renunciar a los beneficios que la modernidad ha traído a las mujeres (visibilización como sujeto y cierta igualdad legal) y las posibilidades que ofrece la postmodernidad, o más concretamente las teorías postestructuralistas, para la interpretación del género, su deconstrucción, reconstrucción o resignificación. La historiadora Michelle Barret, en esa línea, señala que el feminismo "desestabiliza la división binaria modernismo/postmodernismo".
Entre las nuevas aportaciones de otras disciplinas a la historiografía actual está el estudio de los significados codificados en el lenguaje de los discursos. Esta orientación metodológica, llamada "giro linguístico" , hay que situarla en la crisis de la modernidad y sus instrumentos metodológicos. Tiene la importancia de proporcionar una mirada distinta a los hechos históricos, que rompe la división dicotómica estructural, el determinismo económico y las separaciones que la historia mantenía con la linguística y la crítica literaria. El término de giro linguístico es muy amplio y lo que me interesa resaltar aquí son los nuevos recursos que ofrece para nuevas lecturas de los textos y nuevas interpretaciones de la historia de las mujeres.
Dentro de la amplitud que abarca el giro linguístico, quiero recordar la definición que Hayden White hace de la historia como "estructura discursiva simbólica" en dónde se combina forma y contenido, de tal manera "que dice más de lo que dice". Esta es la razón por la que teóricas feministas coinciden en algunas de las herramientas metodológicas que ofrece esta orientación linguística, pues ayudan a interpretar con mayor profundidad los procesos de construcción y producción en torno al sujeto del feminismo y el género, al poner el énfasis en el discurso y en la significación. Porque como Kathleen Canning recuerda, entre los antecedentes de lo que ha supuesto el giro linguístico, están las primeras historiadoras feministas, que hicieron la crítica a la historia excluyente de las mujeres, rechazaron el esencialismo biológico como explicación de la desigualdad entre los sexos, y descubrieron el poder de los discursos en la construcción social de la diferencia sexual, es decir, el género. Tampoco hay que olvidar, que la descentralización del sujeto masculino y posteriormente del sujeto unitario "la mujer", han sido logros de la historia de las mujeres. Por tanto, era lógico que la investigación del género encontrara en el giro linguístico una orientación interesante para ser desentrañado como una construcción discursiva y de poder.
1.1. La historia discursiva y el feminismo
Miguel Angel Cabrera ha precisado y recogido los nombres que se están asignando al giro linguístico en historia: "historia postsocial", "nueva historia" o "historia discursiva", matizando que ésta tendencia historiográfica se encuentra en un estadio de desarrollo y que su uso encontrará el término adecuado. Todas estas denominaciones agrupan una serie de investigaciones e interpretaciones teóricas de historiadores e historiadoras anglosajones de las últimas décadas siendo una de ellas la historiadora feminista norteamericana Joan W. Scott, citada profusamente por Cabrera. Este historiador canario ha llevado a cabo un estudio historiográfico muy afortunado en el que el género encuentra su lugar como "objeto" y el feminismo como "sujeto", ambos construídos significativamente a través del lenguaje.
La historia discursiva - de ahora en adelante adoptaré esta denominación porque me parece más ajustada a la propuesta que conlleva - ha producido una ruptura historiográfica al pasar de la noción de "causalidad social" o "realidad objetiva", motor de la historia social y de la historia cultural, a la de discurso, y postular que no hay conexión causal entre la condiciones sociales o la posición de los individuos y sus prácticas significativas. Mejor dicho, el contexto social condiciona a aquellos después de que los mismos lo hayan vuelto significativo por medio de un discurso concreto o la combinación de varios. Los discursos forman una "esfera social específica", que tienen su propia lógica histórica y actúan como "matriz categorial", "cuerpo", o "red", que contiene una serie de reglas de significación que existen en cada situación histórica.
Hasta ahora la historia de las mujeres ha tenido abordajes diferentes de sobra conocidos, y que sólo enunciaré: recuperación de la visibilidad y la contribución histórica, la importancia de la vida privada femenina y de su mundo simbolico y cultural, la explotación material del trabajo de las mujeres, las mujeres en los movimientos sociales, etc. Estos grandes avances han incorporado una historiografía rica y variada desde enfoques o bien descriptivos, o de mayor interpretación.
La historia feminista del género, más concretamente, ha ampliado el campo de la historia social hacia las relaciones de género haciendo incapié en las condiciones socio-económicas de las mujeres en relación con los hombres en diferentes contextos históricos. La lógica causal de la esfera económica se ha relacionado en ella con la esfera de lo privado, y la dualidad de ambas dobles esferas (estructura y superestructura / privado y público) son el fundamento último de su interpretación. Las relaciones de género se sitúan desde esta perspectiva junto al resto de las relaciones sociales de clase, étnicas, etc. Posiblemente es la historiografía más extendida hoy día y que goza de mayor aceptación, dentro de los estudios históricos.
Menos difundida es la historia discursiva del género, en la que las aportaciones de J. W. Scott han supuesto una ruptura con los anteriores enfoques. Su artículo seminal sobre el género ha sido repetidamente citado en los Estudios de Mujeres, aunque no tanto aplicado en su esencia teórica, es decir el género como categoría discursiva y objeto significativo, y no solamente como relación social. Relativamente conocida en España, a pesar de algunas traducciones de sus artículos, su obra está más difundida en algunos países de América Latina como Argentina, Brasil y México, en dónde se han publicado entrevistas y artículos, y se ha traducido su último libro al portugués . Scott, dentro de las historiadoras feministas, es hoy sin duda, la representante de la historia feminista que se preocupa por descifrar y desentrañar las paradojas que encierra la diferencia sexual, desde una perspectiva del discurso, el lenguaje (la significación), y el género.
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